Pho Bar

Dirección
C/ de Sepúlveda, 159
El Raval | Barcelona
Cocina: Vietnamita

Horario
Ma. a Vi. de 18:30h a 23:00h
Sá. de 13:30h a 16:00h
y de 20:30h a 23:30h
Do. de 13:30h a 16:00h
(de Octubre a Febrero)

Tlf. 93 451 91 87
Reserva: Sí

Calificación
Comida: Muy buena
Calidad | Precio: Excelente
Servicio: Muy bueno
Ambiente: Bueno
Coste: €€

Especialistas en elaborar uno de los platos típicos del norte de Vietnam y que a la vez da nombre a este pequeño local, Pho. Pho es una sopa que se puede tomar a cualquier hora del día y que está elaborada a base de caldo de ternera; servida con tallarines de arroz y filetes finos de ternera con el acompañamiento de hierbas asiáticas frescas como la lima, chile y brotes de soja (todo esto en un plato a parte para añadir según los gustos de cada uno).
Existen variedades de la sopa Pho, aunque la clásica es la Pho Bo (“Bo” significa ternera). Lo característico de esta sopa es que los filetes se sirven crudos sobre los tallarines de arroz y la poca cocción de la carne se obtendrá al añadir el caldo hirviendo en el bol.
Podemos asegurar que todos los platos son tradicionales ya que a manos de los fogones se encuentra Hai Nguyen (nacida en Vietnam), chef y propietaria del restaurante. Prepara la comida siguiendo antiguas recetas con ingredientes frescos y exóticos que han ido pasando de padres a hijos.

Una vez en la mesa, nos dimos cuenta de que los salvamanteles llevaban impresas las fotografías de algunos de los platos más significativos, con sus respectivas explicaciones y el motivo por el cuál están en carta. Al leerlo nos quedamos bastante intrigados y escogimos alguno de ellos para degustar…

Empezamos con el primer entrante, el chá gio. Dos rollitos de primavera con carne picada, vermicelli (tipo de pasta) y verduras; servida con hojas de lechuga, menta fresca y salsa de pescado (receta que Hai hereda de sus tíos de Australia). La manera correcta de comer el chá gio es enrollándolo con la hoja de lechuga añadiendo también una hoja de menta por la parte interior. Una vez hecho el rollito, se moja en la salsa de pescado y para adentro. Este es un plato que nos gusta mucho porque se come con las manos, además de saludable y estar riquísimo!

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chá gio

Como segundo y último entrante tenemos el hoành thánh. Cinco unidades de pasta rellena con carne picada y verduras; servidas con cilantro y salsa de chile “suave”. No estamos acostumbrados a encontrarnos platos como este en un restaurante vietnamita y eso nos hizo pensar que como este local existen bien pocos. En cuanto a la pasta, tenía una textura agradable al morderla, además de la salsa de chile que le da ese toque fuerte y gustoso!

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hoành thánh

Aquí vienen los platos fuertes. Empezamos con el phò heo, bol de sopa con cintas de cerdo adobadas, albóndigas de cerdo y fideos. Junto a este te sirven un plato con brotes de soja, un gajo de lima y unos trozos de chile cortados y una salsa llamada hoishin (a base de judías rojas) que le da un toque dulce a la sopa. Cuando nos lo sirvieron, el camarero nos advirtió que fuéramos con cuidado al añadir el chile (que era muy picante). Parece que nosotros no aprendemos de experiencias pasadas… así que, sin hacerle mucho caso, añadimos todo el chile a la sopa y… os lo podéis imaginar. Picaba un poquito, por no decir bastante, pero aun y así estaba tremenda! Las albóndigas están muy ricas y esponjosas, los trozos de cerdo adobado se deshacían en la boca. Nos pareció un plato muy completo introduciendo la proteína con el cerdo, los hidratos con la pasta y, como no, las verduras!

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phò heo

Llegamos al final de esta deliciosa experiencia, aunque aún falta el último de los principales, el cà rí gà. Pollo al curry con hierba de limón, leche de coco, patatas y zanahoria, acompañado de un bol de arroz blanco. Muy buen sabor el del curry y bastante suave de textura, el pollo estaba tan tierno que al desmenuzarlo se desprendía rápidamente del hueso. Las patatas y zanahorias tiernas y el arroz bien cocinado. La única pega que le vimos a este plato fue el tener que quitarle el hueso al pollo… nos hubiera gustado más si estuviera deshuesado ya que es mucho más fácil a la hora de comerlo.

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cà rí gà

Llegados a este punto solo queda hablar de los postres. El primero de ellos fue bán bông lan lá düa, pastel de pandano, una tarta curiosa por su color verde claro. De las hojas de pandano se extrae el “zumo” que utilizan para elaborar el bizcocho, y ese color verdoso se debe a la clorofila que contiene sus hojas. La tarta viene cubierta con deliciosa crema de coco. Para ser un pastel bastante dulce no nos pareció nada empalagoso, al contrario, nos gustó por lo ligero que nos resultó! Muy recomendable!

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bán bông lan lá düa

Y el último postre fue el kem trái bó, helado de aguacate. No sabíamos de la existencia de este helado y como nunca lo habíamos probado, lo tuvimos claro a la hora de decidir uno de los postres. Al probarlo nos dijimos: “¿Estamos comiendo un aguacate de postre?”, porque el sabor estaba muy bien conseguido, aunque bastante más dulce. Un helado muy rico y diferente, que al fin y al cabo es eso lo que buscamos cuando vamos a un restaurante, que nos sorprendan…

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kem trái bó

Y con todo esto y unos cafés, ya tenemos la comida resuelta!

CALIDAD | PRECIO
Los dos entrantes, dos platos principales, dos postres, dos aguas y dos cafés (si, esta vez todo iba a pares), sumaron un total de 46,15€. Una de las cosas que nos gusta de los restaurantes vietnamitas es que suelen ser bastante económicos y la calidad que ofrecen es muy buena. También depende mucho del restaurante sí, pero en general nos solemos encontrar con una relación precio|calidad muy correcta, como es en el caso del Pho Bar.

SERVICIO | AMBIENTE
Habíamos leído que el servicio del Pho Bar dejaba mucho que desear, no sabemos si han hecho un cambio de plantilla desde entonces pero a nosotros nos trataron de maravilla. El chico que nos atendió nos explicó cómo se debía comer cada plato que nos fue sirviendo. La verdad es que no tenemos ninguna queja porque todos fueron muy correctos en todo momento y nos parecieron muy amables con su clientela.

Así como la comida nos encantó, el interior del local lo encontramos un poco pobre. Desde fuera no te da la sensación de que entras en un restaurante vietnamita y a nosotros nos hubiera atraído mucho más un aspecto más tradicional, acorde con el tipo de comida que sirven. Ese blanco impoluto combinado con colores fucsia y verde no es que le siente muy bien… aunque sí creemos que debe ser un local colorido. Y aunque no hemos estado en Vietnam (por el momento) tampoco nos da la sensación de que el diseño del Pho Bar pueda llegar a ser un referente. Desde nuestra humilde opinión, les diríamos que se pensaran en hacer un re-styling y convertir este local en un espacio mucho más acogedor, con materiales nobles como la madera o una iluminación mucho más cálida que la que tienen actualmente. Aun así, la estética del local no debe influir a la hora de valorar la comida y está claro que el Pho Bar es un restaurante para repetir sin duda!

interior

interior del local

2017-03-02T10:28:54+00:00 6 diciembre, 2015|

No hay comentarios

  1. Baco y Boca diciembre 7, 2015 en 9:03 pm- Responder

    Plato típico de Vietnam… la sopa Pho. Yo la comí, pero allí 😉

  2. Carmen diciembre 9, 2015 en 11:03 am- Responder

    ¡Qué rico todo por favor! Siempre encontráis grandes propuestas para los amantes de la comida asiática.
    Un saludo.

    • Very Tasty Blog diciembre 9, 2015 en 3:13 pm- Responder

      Muchas gracias Carmen! Aún nos quedan muchos por descubrir 😛

      Un abrazo guapetona!

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