Hawker 45

Dirección
C/ de Casp, 45
Eixample | Barcelona
Cocina: Asiática (fusión latinoamericana)

Horario
Lu. a Sá. de 10:00h a 15:00h
y de 20:00h a 23:00h
Do. de 11:00h a 16:00h

Tlf. 93 763 83 15
Reserva: Sí
Menú: de mediodía a 12€

Calificación
Comida: Muy buena
Calidad | Precio: Muy buena
Servicio: Excelente
Ambiente: Excelente
Coste: €€€

Hawker hace referencia a los hawker centre de Malasia y Singapur. Una agrupación al aire libre de diferentes restaurantes donde ofrecen una gran variedad de comida. Justo lo que Laila, chef con raíces filipino-americanas, ha querido representar aquí. Fusión entre culturas gastronómicas con una gran selección de platos asiáticos y latinoamericanos agrupados en una carta sencilla y simplemente perfecta.

Empezamos con los platos fríos. El primero es el tofu de thai con champiñones y salsa tom yum (caldo originario de Tailandia). El caldo era muy sabroso, con un característico sabor a cacahuete y lima. Al ser cuatro personas, decidimos cortar el tofu a “dados” e ir cogiendo un poco de todo a cucharadas. El tofu es bastante insulso de por sí, pero han conseguido potenciar el sabor con una acertada mezcla de ingredientes.

tofu de thai

El siguiente fue un plato llamado kinilaw, lo más parecido a un ceviche peruano pero a lo asiático (originario de Filipinas). El atún es el ingrediente principal, macerado con vinagre de coco y acompañado de cebolla roja, canónigos y tomate cherry. Una ligera crema de aguacate hacía de base en este plato tan fresco.

kinilaw

Y llegaron los platos calientes con este pho vietnamita con fideos de arroz, rabo de toro, cebolla quemada y lima. El caldo tenía mucha potencia y la carne de rabo de toro se deshacía completamente. Una buenísima re-interpretación del clásico pho vietnamita, con carne de ternera en pequeños trozos alargados. En la cocina tradicional vietnamita la menta, la albahaca, la lima y los brotes de soja se sirven en un plato aparte, así el comensal puede condimentar la sopa a su gusto. En este caso los ingredientes ya vienen con la sopa y la verdad es que estaba a nuestro gusto!

pho de rabo de toro

Nuestros ojos se van directos al apartado “del mar” y de aquí seleccionamos dos de los tres platos que ofrecen. Empezamos con un laksa de gamba roja, calamar, arroz, crema de coco y hoja de ostras. De aspecto, lo más parecido a una “paella de marisco” pero ni lo es, ni lo será. Laksa es una sopa de fideos popular de Malasia y Singapur. Entendemos que han utilizado esta sopa laksa para preparar este arroz tan rico.

laksa de gamba roja

Seguimos con un plato proveniente de Brasil, moqueca se hace llamar. Se trata de un cocido de pescados, condimentado y cocinado a fuego lento. En Hawker lo han traducido a un plato de arroz blanco con pez mantequilla, crema de coco y almejas. Todo esto bañado con “moqueca” (reducción del cocido).

moqueca con pez mantequilla

No nos podíamos quedar sin carne. Esta vez nos decantamos por un satay de cordero con cacahuete, arroz aromático en hoja de banana y lechuga romana. Un plato muy curioso por la preparación del arroz que se hace al vapor envuelto en una hoja de banana. La carne de cordero viene con hueso y está bañada en cremosa salsa de cacahuete. El satay es un plato originario de Indonesia, popular en otros países asiáticos, que consiste en colocar porciones de carne en pinchitos. Una vez más, ellos lo re-interpretan consiguiendo un plato diferente y único.

satay de cordero

Aquí ya habíamos acabado con la primera tanda, pero nos quedamos con ganas de un par de platos más. Uno de ellos eran las alitas de pollo con salsa gochujang, alga wakame y salsa de sésamo. La salsa gochujang es muy empleada en Corea para condimentar muchos de sus platos, a base de chiles rojos y bastante picante. Este plato nos pareció una auténtica pasada. Las alitas estaban muy bien elaboradas y acompañadas de una ensalada de alga wakame con salsa de sésamo que combinaban a la perfección. Un plato riquísimo!

alitas de pollo

Por último, un plato vegetariano a base de coliflor asado, emulsión de sahmjang (salsa picante coreana) y piñones. La coliflor estaba cocinada al punto, es decir, crujía al morderla. Nos gustó mucho el toque picantito que le aporta el sahmjang. Con las verduras también se disfruta!

coliflor asado

Ahora sí, pasamos a los postres, el primero de ellos fue un arroz glutinoso con texturas de mango y coco aerado. Postre tradicional de Tailandia muy refrescante y delicioso.

arroz glutinoso con texturas de mango y coco aerado

El segundo postre viene de Filipinas y se trata de un helado callejero con caramelo salado, brioche y chicharrones. Nos pareció muy original y sabroso. Una gran combinación entre el crujiente del chicharrón, poco habitual en un postre, y el dulzor del helado junto con el caramelo.

helado callejero

Por último, viajamos a Malasia para descubrir este postre a base de plátano, chocolate aerado, helado de chocolate negro y arena de Nutella. Un postre también muy dulce y sabroso para los adictos al chocolate. Aunque nosotros nos quedamos, sin duda alguna, con el helado callejero!

plátano, chocolate aerado, helado de chocolate negro y arena de nutella

CALIDAD | PRECIO
Tofu de thai (a 7€), kinilaw (a 11,50€), pho vietnamita (a 9,70€), laksa de gamba roja (a 15€), moqueca con pez mantequilla (a 16€), satay de cordero (a 13€), alitas de pollo (a 7€), coliflor asado (a 5,50€), arroz glutinoso (a 6,50€), helado callejero (a 7€), plátano con chocolate aerado (a 6€) y 3 botellas de agua (gratis)… suma un total de 102,70€ (4 p.).

La calidad que encontramos en los platos nos pareció muy buena, unos más que otros, y algunos más sorprendentes que otros. Nos pareció muy interesante la re-interpretación de platos tradicionales de países asiáticos y latinoamericanos que elaboran en este restaurante.

SERVICIO | AMBIENTE
Hawker llama la atención desde el momento en que pasas por delante de él. Un neón rojo potente dibuja su nombre, seguido de un eslogan que invita a descubrirlo: “street food redefined”. El local respira un buen ambiente. Existe un gran contraste de color entre la oscuridad del negro y ese rojo vivo que aplican a las mesas de todo el interior del local. La iluminación es tenue y se agradece cuando mantienes un rato íntimo. Nos encantaron las pinturas de las paredes, tan coloridas y artísticas, dan mucha vida al local.

El trato con la camarera que nos atendió fue muy cordial. Nos recomendó algunos de los platos escogidos que, por cierto, acertó! La única “pega”, aunque tampoco se le puede llamar así, fue la ausencia del barman y del cual no tuvimos placer de probar alguna de sus creaciones… Una lástima!

2017-03-19T18:01:51+00:00 19 marzo, 2017|

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