Dos Palillos

Dirección
C/ d’Elisabets, 9
El Raval | Barcelona
Cocina: Asiática

Horario
Ma. y Mi. de 19:30h a 23:30h
Ju. a Sá. de 13:30h a 15:30h
y de 19:30h a 23:30h

Tlf. 93 304 05 13
Reserva: Sí (en barra asiática)
Menú: de mediodía a 22€
en el bar de tapas

Calificación
Comida: Excelente
Calidad | Precio: Muy buena
Servicio: Excelente
Ambiente: Excelente
Coste: €€€€

Dos Palillos, con Albert Raurich al mando, consigue unificar en un mismo espacio dos grandes culturas gastronómicas, la asiática y la española. Los palillos son la herramienta más utilizada en el extremo oriente para coger porciones de comida, así como aquí se utiliza el palillo cuando uno se va de tapeo. El local está divido en dos espacios perfectamente delimitados. Al entrar a la derecha se encuentra el bar de tapas donde disfrutar de tapas variadas y, al fondo del local, se sitúa la barra asiática donde ofrecen dos menús degustación por la noche o bien carta al mediodía.

Nosotros pedimos reserva para dos en la barra asiática. Como ya hemos comentado, ofrecen dos menús degustación bastante similares y ambos muy completos. El que ellos recomiendan es el menú Dos Palillos con 14 platillos más 3 postres (bebida a parte). Nosotros fuimos a por el menú Festival con 16 platillos y 4 postres. Aconsejan el primer menú por la cantidad de platos, sobretodo si es vuestra primera vez, y también por el precio. Si nunca antes habéis probado este tipo de cocina y tampoco coméis mucho, nosotros también os aconsejamos escoger el menú dos palillos antes que pedir un tupper para llevar…

Antes de empezar nos sirvieron un “chupito” de sorbete de jengibre, medio frío y medio caliente. De gusto ácido y muy refrescante. Consigue limpiar la boca con un pequeño sorbo. Perfecto para dar paso al menú que viene a continuación…

Llegaron los tres entrantes. Uno de ellos la tempura de camarones atrapados en su red. Recomiendan comerlo directamente con las manos, mucho más cómodo y rápido. Al coger uno los otros se quedaban enganchados en esa red elaborada a base de alga wakame. Una experiencia divertida.

tempura de camarones atrapados en su red

El segundo entrante fueron unos nems vietnamitas con tamago, pomelo rosa, zanahoria, cilantro, albahaca, pollo y curry. Todo envuelto en una oblea de arroz. Cuatro pequeñas porciones con toques aromáticos que nos gustaron mucho.

nems vietnamitas

Para finalizar con los entrantes, alga codium con vinagreta de pimientos del padrón. Este no tiene mucha explicación, se trata de una alga de aspecto redondeado y bañada en vinagreta de pimientos del padrón. Se nota bastante el fuerte sabor de los pimientos del padrón.

alga codium y vinagreta de pimientos del padrón

Y ahora dos platos que contienen un mismo ingrediente, el espárrago blanco. Por un lado, tenemos un kimisu de espárragos blancos. Utilizando solo las puntas del espárrago, con una salsa hecha a base de yema de huevo con miso blanco en un extremo y salsa de soja liofilizada en el otro. Y un poco de ralladura de lima por encima. También recomiendan comerlo con las manos ya que puede resultar resbaladizo intentarlo con los palillos. Al ser espárragos frescos son bastante más compactos que los espárragos en conserva. Nos gustó mucho la combinación de la salsa de yema de huevo y miso junto con la salsa de soja liofilizada…

kimisu de espárragos blancos

Por otro lado, tenemos una ensalada thai donde utilizan los tallos de los espárragos del plato anterior para elaborarla. La ensalada típica tailandesa está hecha a base de papaya verde, aunque aquí consiguen darle una vuelta y substituir la papaya por el espárrago. También encontramos pomelo rosa, cebolla morada y anacardos  que aportaban un toque crujiente muy rico. El aderezo es igual que la ensalada de papaya verde tailandesa tradicional, con menta, albahaca tailandesa y cilantro. Muy refrescante y aromática.

ensalada thai

Seguimos con una ventresca de atún con alga combu macerada con mirin y sake. Los cortes de ventresca de atún están sellados en la parrilla. Lo ideal es coger con los palillos la ventresca de atún  junto con el alga combu y comerlo todo de un bocado. El atún se deshacía en la boca y el alga aportaba un sabor a mar espectacular. Un plato que nos encantó.

ventresca de atún con alga combu

Pasamos a un sumi-ika con caviar ossetra, tartar de sepia con caviar, aceite de shio y esencia de sepia por encima. Viene en un pequeño cuenco, parecido a un huevo con espejo en el interior. El sumi-ika se encuentra en el centro del platillo esperando a ser engullido por su comensal. Te facilitan una cucharita para que puedas comer el tartar con más facilidad. De textura muy melosa y de intenso sabor. Estaba tan bien cortado que se hizo fácil de comer…

sumi-ika con caviar ossetra

El siguiente constaba de dos platillos separados pero con el fin de combinarse. Ventresca de atún bañada con salsa ponzu en uno de ellos y láminas de yamaimo (tubérculo japonés) con mentaiko (huevas de abadejo) de color rojizo en el interior y hojas rompepiedras. Estas hojas son utilizadas para romper las piedras del riñón y dicen que su sabor recuerda al wasabi. Nosotros no se lo encontramos pero sí notamos el sabor extremadamente fuerte. Nos recomendaron comer el primer bocado por separado y después combinarlo. Nos quedamos con el delicioso sabor de las huevas de mentaiko!

ventresca de atún con salsa ponzu y láminas de yamaimo con mentaiko y hoja rompepiedras

Continuamos con una lubina “naresushi”, con chalotas encurtidas en yuzu. Dejan la lubina al vacío durante una semana y después le dan el toque a la parrilla. Las chalotas ayudan a refrescar y limpiar el paladar.

lubina naresushi

Llegamos al ecuador del menú con un plato muy curioso, guisantes y “falsos guisantes” al curry verde. Acompañados de sorbete de coco verde salado 100% natural, elaborado por ellos mismos y sin ningún tipo de edulcorante añadido. Lo sorprendente de este plato es notar un rico sabor a curry verde a medida que vas comiendo los guisantes. Si te fijas bien podrás ver como han conseguido camuflar esferas de salsa de curry verde entre los verdaderos guisantes.

guisantes y “falsos guisantes” al curry verde

Ahora viene uno de nuestros favoritos de la noche, el sashimi de gamba roja. La cabeza de la gamba está pasada por la parrilla y el cuerpo envuelto en papel de aluminio, dejando solo atemperar el cuerpo crudo. Por encima lleva un aceite de té negro riquísimo. La mejor manera de comérselas sería primero el cuerpo y chupando la cabeza después. No os va a defraudar!

sashimi de gamba roja

Pasamos a un plato de origen chino, tortilla de cangrejo real con base de arroz y caldo espeso de pollo por encima. Un platillo bueno aunque no encontramos ningún matiz que lo hiciera destacar como lo habían hecho los platos anteriores.

tortilla de cangrejo real

Tempura de anémonas de mar con ralladura de mandarina. Nunca habíamos probado las anémonas y tampoco sabíamos que se podían comer. Fue una grata sorpresa tener la oportunidad de probarlas. Nos encantó el crujiente de la tempura combinada con el gusto salado de la anémona y el toque sutil de la ralladura de mandarina. Genial.

tempura de anémonas de mar

De repente vimos llegar una cestita de bambu que contenía un manjar del cual reconocemos ser adictos. Exquisitos xiaolongbao de cerdo con sopa china en su interior. Cuatro unidades bien rellenas y cocinadas al vapor con una pinta espectacular. Tienes que ir con cuidado al coger el saquito con los palillos y ponerlo en la cucharita, si se rompe se sale la sopa china y ya no tendrá sentido. Una vez aposentado en la cuchara, se debe morder un poco (haciendo un agujero) y sorber la sopa para después acabártelo de un solo bocado…

xiaolongbao de cerdo

Vimos que tenían unas piezas de cerdo que llevaban ahumándose todo el tiempo que estuvimos allí y más. Estabamos esperando el momento de probarlo. Y por fin llegó la ansiada papada de cerdo ibérica a la cantonesa. Cocinada durante 16 horas a baja temperatura con una hora más en el horno para que cree una especie de costra. Después la dejan ahumarse durante 4-5 horas aproximadamente, aunque la nuestra llevaba unas 7 horas. No sabemos cómo describirlo. Estaba extremadamente buena y jugosa. El sabor era dulzón pero notamos perfectamente el ahumado recorriendo nuestro paladar.

papada de cerdo ibérica a la cantonesa

Casi finalizando. Antes de los postres llegó la nippon burger, carne de vaca vieja de rubia gallega con nueve meses de maduración y un mes de más que le dan ellos. La carne viene presentada en un mini panecillo con shio y kétchup por encima, este último también elaborado por ellos. Un poco de pepino encurtido en la base que le sentaba genial a la mini hamburguesa. Nos la comimos en dos bocados, una lástima que no hubiera sido más grande! Tremenda…

nippon burger

Para acabar, buta-kimchi, pluma ibérica de cerdo con col. El kimchi, elaborado artesanalmente, se añade tanto a la pluma ibérica como a la col. Te aconsejan probar primero la carne y después la col. Es un plato picante y eso se nota mucho más en la col que en la carne. A nosotros, que nos gusta mucho el picante, nos pareció un plato muy bueno y equilibrado. La carne en su punto y la col ligeramente pasada por la parrilla.

buta-kimchi

Llegamos a los postres con un mizu-mochi, gelatina de agua de jengibre y flor de azahar, con concentrado de naranja en el centro. Presentado encima de una hoja con el fin de cogerla por los dos extremos y sorber al mizu-mochi. Una vez en la boca se crea una explosión de frescor que inunda la garganta y limpia todos los sabores anteriores.

mizu-mochi

Seguimos con el segundo postre, flan de mango con caramelo en la base. Se trata de un postre típico de Hong Kong. La textura es muy suave y cremosa. Ideal para aquellos adictos al mango y que además les encanta el flan.

flan de mango

Penúltimo postre, pastel de matcha con helado de kumquat. Pastelito con toques dulces, amargos y cítricos del helado de kumquat. A nosotros nos encanta el matcha y este postre nos pareció una muy buena combinación de sabores y gran ejecución.

pastel de matcha con helado de kumquat

Y llegamos al final con el último de los postres, ningyo yaki, buñuelito japonés de chocolate y jengibre. Al morderlo explotaba en la boca dejando un buen recuerdo de lo que había sido una cena de 10…

ningyo yaki

CALIDAD | PRECIO
Dos menús degustación Festival (a 95€), dos copas de vino, dos aguas y café con hielo… suma un total de 202€. Cuando entras en un restaurante de este nivel aceptas pagar la innovación de los platos, los ingredientes de primera calidad y una formación muy profesional por parte del servicio. En Dos Palillos disfrutamos de momentos de intriga y de sorpresa. Cada plato era una historia diferente, narrada por un cocinero que sabía perfectamente lo que nos estaba sirviendo en ese momento. Fuimos a buscar una nueva experiencia y fue exactamente eso lo que nos encontramos…

SERVICIO | AMBIENTE
Del servicio hay poco más que decir a parte de impecable. Lo bueno de estos restaurantes es que te encuentras con un servicio que te trata la mar de bien, desde que entras por la puerta hasta que sales por la misma. Están tan bien formados que te explican los platos con todos los ingredientes y tiempos de cocción exactos. En nuestro turno tuvimos el placer de ser servidos por dos o tres cocineros jóvenes y con muchas ganas de hacer disfrutar al comensal.

Desde fachada tiene el aspecto de un bar de tapas tradicional. Una vez dentro no se pierde ese ambiente de tapeo gracias a la barra que tanto nos recuerda a los bares de barrio tradicionales del centro de Barcelona. Un espacio bastante informal donde no faltan los ciudadanos asiáticos más trajeados, sentados en los taburetes degustando una tapa tras otra y manteniendo conversaciones con el que está a su lado. Un poquito más adentro, y con bastante más intimidad, la barra de estilo japonés para 20 comensales. Con la cocina abierta y delante de nuestros ojos. Con una circulación contínua entre cocineros que entraban y salían. Un ambiente muy animado y del que te hacen ser partícipe. Para aquellos que prefieran disfrutar del solecito o de una cena romántica al aire libre, ofrecen un pequeño espacio exterior ideal para vosotros y acondicionado en invierno. Si vuestra idea es ir en grupo grande, que sepáis que el restaurante dispone de una única mesa interior con capacidad para 8-10 personas. Elegid vuestro espacio y no dudéis en visitar Dos Palillos aunque sea una vez en la vida…

2017-06-05T17:02:32+00:00 5 junio, 2017|

2 Comentarios

  1. Tsi Tao julio 13, 2017 en 10:18 am - Responder

    ¡Muy buena pinta! ¡Excelente restaurante asiático!
    Si alguna vez visitáis Donostia, no os quedéis sin probar la deliciosa cocina oriental del restaurante TSI TAO -> https://bitly.com/

    • verytastyblog julio 13, 2017 en 6:42 pm - Responder

      Hola! 🙂 Si algún día vamos a Donostia, que esperemos que si, nos apuntamos este que comentas.
      Muchas gracias por la recomendación!

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